sábado, 8 de agosto de 2026

La configuración de la neurodivergencia



La neurodivergencia es un paraguas que agrupa a personas qué, por diferentes casusas (genéticas, ambientales, biológicas) tienen configuraciones cerebrales que se alejan de lo que se considera una media estandarizada. 

Es muy importante recordar que no estamos hablando de cerebros defectuosos, sino variabilidad funcional dentro de un continuo neurocognitivo humano (Cruz y Sandín, 2024).Pero, seamos claros, no podemos pensar que este vasto abanico de mentes neurodiversas, podemos no encontrar similitudes y diferencias.

Reduzcámoslo un poco y analicemos someramente, las diferencias y similitudes del autismo (TEA) y atención divergente (TDAH). Aunque, a veces pensemos que “se parecen mucho”, lo que es completamente lógico pues comparten algunas bases neurobiológicas, lo cierto es que, las razones que explican ciertas conductas pueden ser muy diferentes en el modo de procesamiento de la información y su relación con el entorno. Comprender estas diferencias permite disminuir juicios, ajustar expectativas y ofrecer apoyos más respetuosos.

Un ejemplo cotidiano puede ayudarnos:

Imagina que una profesora cambia la actividad de la clase a último momento. Un estudiante autista podría experimentar malestar porque necesita más predictibilidad para reorganizar sus pensamientos. En cambio, un estudiante con TDAH  podría comprender el cambio, pero tener dificultades para reorganizar rápidamente su atención y su conducta. Ambos pueden parecer “inflexibles”, pero el mecanismo subyacente no es el mismo.

Veamos algunas diferencias y similitudes

En el autismo suele predominar la inflexibilidad cognitiva: dificultad para modificar estrategias, tolerar cambios inesperados o abandonar una regla conocida. Diversos estudios la relacionan con diferencias en la corteza prefrontal dorsolateral, la conectividad frontoparietal y mecanismos de plasticidad sináptica (Guang et al., 2018).


Esto se traduce en la vida cotidiana como una alta adherencia a las rutinas, necesidad de que el entorno se predecible y poca tolerancia a los cambios. Un simple cambio de asiento en la sala de clases, o un profesor suplente puede detonar una crisis importante de desregulación.


En el TDAH, las dificultades suelen vincularse más con la desorganización cognitiva, el cambio ineficiente del foco atencional y el control inhibitorio. La evidencia destaca el papel de los circuitos frontoestriatales y de la modulación dopaminérgica (Xi y Wu, 2021). 


En el día a día un niños con atención divergente podría necesitar constantemente algo novedoso para mantenerse interesado o que sea casi tarea imposible mantenerse durante dos horas de clases sentado en la misma posición y en el mismo lugar.


Sin embargo, también existen similitudes. Tanto en el autismo como la atención divergente se han descrito desafíos para alternar entre tareas, y adaptarse a demandas cambiantes. Perseverar en respuestas poco eficaces y adaptarse a demandas cambiantes. Neurobiológicamente se ha estudiado que existen patronees compartidos, como hipoactividad del giro frontal medio y del giro temporal superior, junto con mecanismos compensatorios en otras regiones cerebrales que podrían explicar estas dificultades.

Podemos entenderlo mejor con una metáfora

1. TEA: cuando el cerebro valora la predictibilidad

El GPS: la inflexibilidad en el TEA 


Imagina que tienes programada una ruta exacta hacia un destino. Sabes dónde doblar, cuánto demorará el viaje y qué calles evitar.

De pronto, alguien te dice:

"No, mejor vámonos por otro camino."

Para algunas personas autistas, ese cambio puede sentirse como si el GPS se apagara justo cuando estabas llegando a un cruce importante.


No significa que no puedan tomar otra ruta. Significa que necesitan recalcular. Y recalcular consume energía.

Mientras algunas personas improvisan con facilidad, otras necesitan más tiempo, información o anticipación para reorganizarse.

No es que "no quieran cambiar", necesita más recursos para hacerlo.

2. TDAH: cuando las ideas corren más rápido que la organización

El director de orquesta del TDAH 


Imagina una orquesta enorme. 

Los violines tienen una melodía. La percusión quiere entrar antes. Las trompetas son muy llamativas. El público tose. Alguien deja caer un programa.

Y en medio de todo eso está el director intentando decidir:

¿A quién escucho? ¿Qué silencio? ¿Qué es prioritario?


En el TDAH, ese director puede ser extraordinariamente creativo, rápido y entusiasta. Pero, coordinar tantas señales simultáneas puede requerir muchísimo esfuerzo.

No es falta de inteligencia. Es una dificultad para gestionar el tráfico de información.

No es "no pone atención", está intentando decidir a qué prestar atención.

3. Neurodivergencias, misma reacción, estimulos diferentes

Una familia con dos hijos neurodivergentes en el supermercado. 


La niña que parece tener problemas de concentración y un niño que al que no le gustan los extraños. Pero sus familias, no saben que pasa con ellos.

A los veinte minutos, los dos niños quieren irse, lloran, se mueven por todas partes, hacen un berrinche. Desde fuera parecen iguales, dos niños con mala conducta.


El niño autista, está intentando procesar luces fluorescentes, música ambiental, olores intensos, personas moviéndose, cambios en la lista de compras.

Su sistema puede estar saturado 😫


La niña con TDAH, puede estar lidiando con la espera, impulsos constantes, dificultad para sostener una actividad poco estimulante, múltiples distractores llamando su atención.

Ambos necesitan apoyo, pero no necesariamente el mismo.

Un niño autista puede necesitar mayor predictibilidad para sentirse seguro. Un niño con TDAH puede comprender el cambio, pero tener dificultades para reorganizarse rápidamente.

Muchas veces visto desde un espectador externo, podemos incurrir en el error de pensar que es "mala conducta", "capricho" o "una pataleta". Es por eso que es tan importante aprender a reconocer ciertos patrones que se presenta en los niños y por supuesto, apostar siempre a la intervención temprana para evitar sufrimiento innecesario.

Reflexionemos

Detrás de cada perfil neurocognitivo hay una persona con fortalezas, necesidades y formas únicas de habitar el mundo. Comprender cómo funciona un cerebro no disminuye las expectativas; nos invita a construir caminos distintos para alcanzar bienestar, participación y autonomía. 

El objetivo de los apoyos no es normalizar a las personas, ni construir un ejercito de individuos iguales entre sí. 

Buscamos que nadie quede excluido, que ninguna persona deje de hacer o de lograr las cosas que podría por falta de apoyo. Por eso, ninguna terapia puede ser estándar, depende de las particularidades de cada niño, niña, adolescente o adulto.


Referencias

Guang, S. et al. (2018). Synaptopathology Involved in Autism Spectrum Disorder.

Xi, T. & Wu, J. (2021). A Review on the Mechanism Between Different Factors and the Occurrence of Autism and ADHD.

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